jueves, 20 de julio de 2017

Connerland. Laura Fernández


     "Las Aerolíneas Timequake existían porque un niño llamado Reddy, Reddy Dolden, había pasado demasiado tiempo jugando a Dirige Tu Propia Aerolínea, un videojuego de estrategia del que sólo se habían vendido treinta y seis unidades en todo el mundo."

     Cuando un conejo y una chica con pinta de astronauta de serie Z de los setenta montan en un animal... bueno, mirad la cubierta: esa es la razón por la que compré el libro. Hoy traigo a mi estantería virtual, Connerland.

     Conocemos a Voss Van Conner, escritor de 117 novelas de esos que no son famosos pero son de culto entre sus escasos lectores. Y le conocemos con una toalla a la cintura y el pelo mojado, dentro de una extraña habitación en la que le informan de que está...muerto, sí. aunque tiene la opción de volver y tener un contacto en la tierra; una azafata infeliz de sueña con ser devorada por un tiburón blanco, o abandonada en una isla de mascotas abandonadas, o, simplemente, dejar de tener citas rápidas organizadas por su empresa y conocer por fin al Hombre Adecuado.

     A partir de esa incompleta sinopsis se despliega una novela imposible. El número 117 es importante porque además es una señal para los seguidores del fallecido pero presente Van Conner. Y que su contacto sea azafata de vuelos también, ya que en este universo, es importante. Aunque luego un videojuego sobre aerolíneas no se vena.También es importante Van Conner como escritor de culto, porque su fracaso se compara con el de una escritora de éxito que ni siquiera es libre para decir lo que le gusta y, además es odiada. O porque tras su muerte, se producirá una suerte de justicia divina en la que tendrá la oportunidad de convertirse en un escritor de éxito, como tantos otros en la vida real. Y es que, dentro de un gran puñado de personajes atípicos, algunos incluso atópicos para quien se relaciona con ellos, percibimos el cariño con el que la autora les trata en casi cada palabra.
     La novela, de argumento imposible con toques Pynchonianos, oscila entre lo extravagante y lo ridículo sin dejar por ello, o tal vez precisamente por ello, de ser interesante. Siempre me ha parecido interesante quitarse las vergüenzas, y Fernández sabe hacerlo, para exponer la parte más ridícula que cada uno tenemos dentro.  Y sin embargo, la trama va mucho más allá de eso. Connerland nos habla de la literatura, es metaliteratura en un mundo imposible, pero pura metaliteratura. Veremos como escribir puede ser una profesión solitaria en ingrata. Si tus libros fueran un fracaso y no gustaran, ¿seguirías escribiendo? Le preguntan al muerto protagonista apenas ha fallecido mientras comienzan a usar en todas las preguntas un mote que da a entender lo diferente que puede resultar comparado con el resto de personas. Y, a partir de ese punto veremos la diferencia entre morir y convertirse en un cheque o una mina (que no se vende, se explota), para quien hereda el legado del ahora famoso y fallecido escritor. También veremos editores e intereses literarios o económicos y cómo, no ha de ser necesariamente la relación entre grande o pequeña editorial la que defina los intereses del editor.

     Con todo esto, la irreverencia de Vonnegut y toques de ciencia ficción que, aunque literalmente son mucho más que toques, en el conjunto de la novela no será lo que más nos sorprenda, Laura Fernández nos deja un libro francamente divertido en el que espera al final para resolver nuestras dudas y nos deja con el buen sabor de boca de haber pasado un gran rato en su compañía.

     En mi caso tengo que decir que me he divertido mucho. Creo que una parte de él consiste en hacer el ganso sentado en tu asiento, sin moverte de casa, y, en mi caso... lo ha conseguido.

     Y vosotros, ¿qué tipo de cubiertas os atraen inicialmente?

     Gracias.

martes, 18 de julio de 2017

Por trece razones. Jay Asher


     "-¿Señor? -me repite ella-. ¿Con qué urgencia desea enviarlo?
     Con los dedos me froto, con fuerza, la ceja izquierda. El latido se ha vuelto intenso.
     - No importa -digo.
     La empleada coge el paquete. La misma caja de zapatos que estaba en mi porche hace menos de veinticuatro horas, envuelta de nuevo en una bolsa de papel marrón, sellada con cinta de embalar transparente, exactamente tal como la había recibido yo. Pero ahora está dirigida a un nombre nuevo. El siguiente en la lista de Hanna Baker."

     Una vez más, ha sido una serie de televisión la que ha rescatado un libro del olvido. Como ya pasara con El cuento de la criada, en este caso Netflix ha relanzado una novela que se editó en nuestro país en 2009, provocando una reedición y un fenómeno fan. Hoy traigo a mi estantería virtual, Por trece razones.

     Conocemos a Clay, un adolescente que acaba de pasar por una trágica situación. Una chica de su instituto llamada Hannah y de la que él estaba enamorado, se ha suicidado. Clay recibe un curioso paquete por correo que contiene siete cintas en las que Hannah da los motivos para lo que hizo, concretamente 13. En una sola noche, Clay conocerá el testimonio y las razones de esta chica.

     Vaya por delante que las diferencias entre la serie y el libro so notables. Si bien la protagonista absoluta es la difunta Hanna Baker y el chico que recibe las cintas es Clay Jensen, este, por poner un ejemplo, en la serie escucha las cintas a lo largo de varias semanas mientras que en el libro lo hace en una sola noche. Esto supone una carga emocional distinta, y un completo cambio a la hora de tratar al resto de los personajes, ya que en el libro los conocemos únicamente a través de la voz de Hannah que se mezcla con los pensamientos de Clay, mientras que en la serie tienen voz propia y también tiempo para sufrir sus reacciones a lo sucedido. en todo caso, esta entrada no será una comparativa entre libro y serie de televisión, que además de resultar inútil, desvelaría demasiadas cosas de la trama, pero quede aquí que la historia gana fuerza en su versión escrita.

     El suicidio es un tema incómodo que se trata siempre con mucho cuidado en la literatura y en el cine, convertirlo en el eje de una novela de corte juvenil, no me cabe duda de que ha sido un riesgo y, en este caso concreto, un acierto. No trata el autor de justificar o defender el trágico final de la protagonista, simplemente se limita a darle voz permitiéndonos ser testigos de la cadena de hechos que la llevan a tan trágico final. De este modo y como si de una cadena se tratase, Hannah deja un encargo: realizar el primer envío de las cintas a una de sus razones. Y, a partir de ahí, cada receptor será a la vez quien las envíe al siguiente nombre. Esto hace que, por ejemplo, nos preguntemos qué ha hecho Clay para aparecer en la lista. Involucra de algú modo al lector que, sin darse cuenta, se deja llevar sin querer soltar el libro.

     Jay Asher escribe una novela de lectura cómoda, sin muchas descripciones y sin profundizar demasiado en los personajes secundarios. Lo importante es la voz central grabada en las cintas y escrita en cursiva, y que seamos testigos de esa primera reacción. Descubre de este modo la importancia de los efectos colaterales de cada uno de nuestros actos, la forma en que afectan a otros, y también deja al descubierto la caída en una espiral de autodestrucción de la protagonista a la vista de todos y sin que por ello recibiera ayuda alguna. Es interesante comprobar además, cómo en determinados momentos el lector llega a juzgar lo que Hannah relata, como si necesitásemos comprenderla. De hecho, durante mi lectura hubo actos que no entendí y me dejaron perpleja, haciéndome dudar sobre si buscaba ayuda o destruirse totalmente, como si nada le importara de verdad.

     El resultado es una novela de lectura rápida que esconde un duro argumento en un estilo ligero provocando que para el lector no sea un trago amargo. Me ha parecido interesante sobre todo por los tiempos en los que vivimos, con el bullying a pie de noticias día sí y día también, pero poco más. Esperaba mucho más de un título que está teniendo tanta repercusión y que a mi, personalmente, no me ha llegado a conmover y muchísimo menos a arrasar.

     Y vosotros, ¿la pequeña pantalla también os lleva a descubrir libros?

     Gracias.

lunes, 17 de julio de 2017

El gran salto. Jonathan Lee


     “Cuando Dan tenía dieciocho años, un hombre al que no conocía lo llevó al otro lado de la frontera. Era 1978, la última semana de junio, seis días después de que el ejército británico matara a tiros a tres católicos en Ballysillan Road. El coche olía a vinagre de fish and chips y el hombre tenía la calva llena de marcas y se sabía dos chistes, uno sobre los británicos y otro sobre curas. Al parecer, llevaba a Dan a algún sitio cerca de Clones. Sus grandes dedos cuadrados repiqueteaban sobre el volante y sus ojos mostraban sorpresa de vez en cuando a medida que el camino iba inventando su recorrido."

     Apenas vi la sinopsis de este libro, me sorprendió lo poco que he leído en realidad que se centrara en este acontecimiento real, así que no me lo pensé y me lo llevé a casa. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El gran salto.

     Conocemos a Dan cuando entra al hotel Grand buscando una habitación. Freya, la recepcionista e hija de Moses, responsable del hotel, despliega todo su encanto, pero Dan parece no estar interesado en ella, ni en las comodidades del hotel. Eso hasta que Freya le dice que se alojará en el hotel Margareth Tatcher. En ese momento, y solo por un instante, Dan parece estar interesado.

     En el año 1984 una bomba colocada en el baño de la habitación 628 de un hotel en Brighton por Patrick J. Magee hizo explosión. 5 personas murieron y una treintena resultaron heridas. Margareth Tatcher, que estaba trabajando en su suite, salió ilesa. Pronto descubrimos sobre lo que estamos leyendo. De hecho, viendo la sinopsis yo creí que estaba ante una suerte de thriller político y nada más lejos de la realidad. Cierto es que reconoceremos de lo que Lee nos habla, cayendo en una suerte de tensa espera, incluso conociendo los resultados de antemano, en loq ue llega el momento en que la bomba hace explosión. Pero este momento, pese a ser sobre el que gira la historia, no es el único de la novela. Y ese es posiblemente el gran acierto de su autor: la novela no trata sobre una bomba del IRA que explota en un hotel, en realidad trata de la vida de unas personas que están relacionadas con ese momento y lugar. En este caso el autor no va a buscar sorprendernos como en esas novelas negras que tanto gustan, aquí que la sorpresa ya está desvelada de antemano, lo que hace es generar una tensión dramática a la espera de que suceda. Un gran acierto en realidad.

     Moose por ejemplo, que una vez fuera atleta y ahora responsable del hotel y de su hija. Un hombre decepcionado con una vida en la que parece encontrarse en caída libre. Lo percibimos como un hombre tocado, casi hundido, humillado por una vida que tampoco es terriblemente trágica, pero que le ha ganado la partida. Y a su hija, Freya, una sobra en realidad de su padre. Temerosa, cuidadosa, silenciosa... otra sombra que ya tiene en su mirada un rastro de decepción por su propia vida. Nos ofrece de este modo un retrato devastador, casi como la bomba que veremos explotar. También Dan será reconocido por Lee y por los lectores (otra vida de decepciones constantes), en una época, los 80, que parece marcada por la nada. Y es que Lee no busca hacer el retrato de una época, prefiere quedarse en lo cotidiano, y alternarlo con el terrorismo,  para construir esta novela.

     El gran salto me ha parecido una buena novela con una devastadora historia. El autor ha utilizado la teoría de que Magee tuvo un cómplice para recrear una ficción histórica cuyos personajes son, a grandes ratos, sobresalientes.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

sábado, 15 de julio de 2017

Entrevista a Sophie Henaff



     Sophie Hénaff nace en Francia en 1972. Es periodista, novelista y traductora. Conocida en su país por su trabajo en la revista Cosmopólitan, publicó su primera novela, La brigada de Anne Capestan, en 2015, recibiendo el premio Arsène Lupin, el Premio Polar y el premio de los lectores de Libro de Bolsillo en 2016. Su segunda novela Aviso de muerte continúa la serie de la ya citada brigada.

- Aviso de muerte es la segunda novela de La brigada de Anne Capestan, ¿le augura una vida larga a esta curiosa brigada?
- Serán al menos tres libros. Quizás más, no estoy segura, pero de tres, sí.
 - ¿Nos puede presentar con sus propias palabras a esta curiosa brigada?
-  Es la brigada en la que la policía se va deshaciendo digamos de sus elementos supérfluos. Todos los  policías con los que ya no quieren trabajar, los arrinconan en esta especie de armario, y se les pide simplemente que se callen y que jueguen a las cartas. Así pues se les deja de lado, se les pone al margen, pero no porque sean alcohólicos o incompetentes, sino porque tienen un rasgo, un detalle en su personalidad que resulta molesto a los demás. Por ejemplo hay un escritor que ha tenido éxito con una serie de televisión y se hizo muy muy rico y eso pone muy nerviosos a sus colegas, sobre todo que en la serie de televisión hable de ellos. Hay otro que está un poco dejado de la do por ser gay y eso fue recibido de forma regular en la policía. Anne Capestan la jefa, que es bastante colérica y tira bastante contra los criminales, y hay otro vinculado al boxeo, un cretino.... y estas son las razones por las que les envían a este destino, a esta brigada.
- La combinación de novela negra y humor empezaba a escasear, ¿cómo se le ocurre recuperar ese enfoque? 
- Ha sido de una forma natural, porque para mi, la escritura y humor están estrechamente ligados. Para mi el humor no es un género, es una forma de escribir, es un punto de vista y, de hecho, yo no me he planteado si humor o no, me plantee si escribía polar o novela blanca, pero no si escribía humor, porque para mi escribir pasa necesariamente por el humor. De todos modos yo no escribo comedia, porque ese sí es otro género y yo no quería escribir comedia. Lo que yo buscaba era incluir humor en una novela policiaca, porque esta es mi forma de escribir.
- ¿No teme ser tomada menos en serio al utilizar el humor en sus novelas frente a la crítica social feroz que realizan otros autores en este género?
- Bueno, en realidad me da igual que me tomen en serio o no. Efectivamente, cuando alguien incluye humor, hay quien piensa que el propósito es menos inteligente o menos profundo, pero yo pienso lo contrario. No me plantea problemas de ego el ser percibida de una forma o de otra. Por ejemplo, René Goscinny con Asterix ha dicho cosas muy interesantes sobre la sociedad y sobre nosotros, como seres humanos, porque somos todos ridículos. Todos tenemos algo ridículo y también es muy inteligente la forma en que Goscinny lo hacía destacar.
- ¿Por qué un grupo de policías desechados de las comisarías normales?
- Lo primero porque me pareció que la idea era divertida y dos, porque me pareció algo emocionante. Y de este modo, decía cosas sobre nuestra sociedad que me interesaban. Realmente es este lado emocionante, conmovedor y divertido el que me permitía decir cosas originales bajo otro ángulo, ya que el polar es un género muy leído, muy visto, en el que se han dicho muchas cosas, y de este modo presentaba una investigación policíaca desde otro ángulo.
- ¿Cómo se le ocurre este enfoque y cuánto tarda en darle forma a la idea?
- Para el primero si que dediqué mucho tiempo ya que lo retomé muchas veces. Lo estuve pensando durante 6 meses, escribí durante 3 meses... y bueno, ¡esto lo repetí hasta en tres ocasiones!, así que me llevó 3 años en total. Pero con el segundo fue diferente ya, estuve 3 meses para escribirlo, 6 para pensarlo... así que un año en total.
- Respecto al personaje de Anne Capestan, si uno se fija en ella se acerca bastante al de una heroína anónima de esas que pueblan las calles, ¿hay alguna inspiración real o ficticia para crear ese personaje? 
- Es ficción, totalmente ficción. No he pensado en nadie para crear a Anne Capestan a partir de esa persona. Pero tras la primera novela, sí que hice ciertas investigaciones sobre la policía, y leí autobiografías de grandes mujeres que fueron policías, y me di cuenta de que el personaje que había creado tenía mucho en común con ellas. Incluso yo le di una dimensión a Anne Capestan que no encontré en esas mujeres sobre las que leí, y es este lado sonriente, voluntarioso..
- ¿Cómo está viviendo el éxito de sus novelas, el Prix Polar con “Poulets grillés”? 
- El Prix Polar... pues lo estoy viviendo muy bien,. Resulta formidable escribir algo y que a gente lo lea. Eso permite seguir escribiendo, es muy motivador y, también estoy contenta en lo que respecta a mis personajes. No es como si fueran hijos, pero sí como amigos muy muy próximos, y todos tenemos ganas de que nuestros amigos caigan bien y cuando pasa es extraordinario.
- ¿Cuáles son sus autores de referencia? 
- Fred Vargas, Daniel Pennac, Tonino Benacquista.. y ante de esos estarían aquellos a los que leí cuando era pequeña. No siempre género polar, claro, también por ejemplo Historias de San Francisco, de Armistead Maupin... que no sé si fue publicada en España
- Sí, lo fue. Y por último me gustaría saber qué está leyendo en este momento. 
- El último de Fred Vargas, he leído también a Elena Ferrante. Leo tanto literatura blanca como polar.

     Me gustaría finalemente dar las gracias a Sophie Hennaf por su amabilidad y su tiempo, y también a todos los que os pasáis por aquí.

viernes, 14 de julio de 2017

The Underground Raildoad: A novel. Colson Whitehead


     "The first time Caesar approached Cora about running north, she said no.
     This was her grandmother talking. Cora's grandmother had neer seen the ocean before thar bright afternoon in the port of Ouidah and the water dazzled after her time in the fort's fungeon. The dungeon stored them until the ships arrived."

     Si hay un título esperado para después del verano, es este. Tras llevarse el Pulitzer Fiction 2017, la Médaille Carnegie 2017, el National Fiction Book Award GR 2016 y que amazon anunciara una miniserie, está claro que es un título que va a dar mucho que hablar. Hoy traigo a mi estantería virtual, The Undergroun Railroad.

     Ajarri, una mujer negra secuestrada en África para ser vendida como esclava, tuvo una hija llamada Mabel, que escapó finalmente de los horrores de una plantación en la que dejó abandonada a su hija de once años, Cora. Y nosotros conocemos a Cora cuando, junto con otro esclavo llamado César, accede al Underground Railroad para intentar escapar de la esclavitud, desde Georgia hacia el norte y adentrándose en un viaje cuyos raíles se pierden en la oscuridad. Cora y César serán perseguidos por Ridgeway y sus hombres en lo que pronto denominaremos como cacería.

     Se llamó ferrocarril subterráneo a una red clandestina del siglo XIX utilizada para ayudar a esclavos afroamericanos a escapar del sur al norte de Estados Unidos y que así pudieran ser libres. Recibía este nombre, no por la existencia de un ferrocarril como tal, sino porque sus miembros utilizaban términos ferroviarios para referirse a sus actividades, y quienes lo utilizaban como ayuda, conocían así la labor de cada uno. en aquella época, los activistas y abolicionistas que ayudaban a los esclavos se estaban jugando su integridad, ya que los castigos por esta ayuda eran brutales, llegando incluso a la muerte. Colson Whitehead en su libro, lo que hace es convertir este ferrocarril subterráneo que ayudó a tantos esclavos, en un ferrocarril real situado bajo las ciudades y sociedades que permitían esa esclavitud.

     Queda claro no solo que estamos ante un libro de ficción, además, el autor introduce elementos fantásticos ineludibles para el lector que, ni se siente amenazado, ni resta importancia al relato en modo alguno al tropezarse con ellos. De hecho, no importará en realidad en este libro si el ferrocarril es o no real, ni siquiera cómo son los lugares en los que para; lo importante de cada lugar, de cada estación, es esa suerte de cronología en el trato a la población afroamericana que nos deja Whitehead en esta historia. De este modo, y de una Georgia de pesadilla y torturas, llegaremos a Carolina del sur en la que, bajo buenas palabras, se esconden prácticas médicas terribles, llegando a Carolina del Norte y el genocidio que busca la supremacía de la raza blanca exterminando a la negra o ese Tennessee ardiente que nos presenta mientras una voz nos recuerda que no es la primera vez que sucede algo similar, puesto que si uno mira atrás, verá que los indios nativos también sufrieron una persecución y exterminio. De este modo, y estación tras estación, Cora va a tener delante de sus ojos un verdadero infierno que Whitehead no esconde a los ojos del lector, y que tampoco suaviza. De hecho, de entre todas las pesadillas, la mayor es la existencia de Ridgeway y sus hombres. Ridgeway con unos principios o ideales realmente terribles.

      The Underground Railroad es la historia de una heroína que emprende un viaje, una historia de esclavitud con todo el horror, torturas, dolor, miedo y humillación que ello implica que se transforma en una suerte de Thriller en el que los protagonistas huyen intentando evitar ser atrapados y el lector aguanta la respiración porque conoce las consecuencias que sufrirán si les atrapan. Es una novela terrible plagada de frases que uno no puede evitar marcar, con ese tono de novela entrada en años que facilita la lectura, llevándonos casi sin darnos cuenta página tras página. Cora se alza como una heroína que se rebela mientras Whitehead consigue que nos preguntemos qué hubiéramos hecho nosotros en el caso de nacer en su situación, y, en una novela plagada de juicios de valor, de juicios éticos y morales que en algunos casos nos pillarán por sorpresa, hace un despliegue de talento que convierte a esta novela en un gran libro que muestra una época oscura de una gran nación. Desde luego, no es una novela de esclavos al uso, no hay sentimentalismos, y tiene, y lo digo sin dar más pistas, un cierre redondo como hacía tiempo que no me encontraba.

     The Underground Railroad ha sido una lectura que he paladeado y disfrutado. No puedo hacer menos que recomendárosla. Tomad nota.

     Y vosotros, ¿hay algún libro que estéis esperando para la rentrée?

     Gracias.

     PD: Este libro será publicado en septiembre por Literatura Random House con el título El Ferrocarril Subterráneo.


jueves, 13 de julio de 2017

4 3 2 1. Paul Auster


     "According to family legend, Ferguson's grandfather departed on foot from his native city of Minsk with one hundred rubles sewn into the lining of his jacket, traveled west to Hamburg through Warsaw and Berlin, and then booked passage on a ship called Empress of China, which crossed the Atlantic in rough winter storms and sailed into New York Harbor on the first day of the twentieth century."

     Decir que medio mundo esperaba el nuevo libro de Paul Auster seria, sin lugar a dudas, una exageración, pero sí es cierto que Auster tiene lectores incondicionales que se cuentan por legiones y que muchos lo esperábamos hace ya años. Hoy traigo a mi estantería virtual, 4 3 2 1.

     Conocemos a Archie Ferguson, un niño judío, hijo único, que nace en Newark en 1947, mismo año que Auster dicho sea de paso, y lo acompañamos a lo largo de sus primeros veinte años siguiendo fielmente la premisa "y si...". Mientras lo acompañamos seremos testigos de algunos hechos que han marcado la historia contemporánea de los estados unidos y veremos sus reacciones ante ellos.

     Hay veces en que una novela es difícil de explicar. Si yo ahora, por ejemplo, quisiera explicaros el origen del protagonista de esta historia, lo tendría fácil: tan solo hay que leer el primer párrafo de este libro que cuenta con más de ochocientas páginas. Allí Auster nos habla de los abuelos de Archie y su llegada a América. Pero, a partir de aquí la historia se complica, ya que Auster, al igual que ya hiciera Kate Atkinson en Una y otra vez, explora las distintas elecciones y caminos que tomamos en nuestra vida. Y lo hace siguiendo un riguroso orden cronológico en el que, como si estuviéramos ante una suerte de bildungsroman desplegable, veremos la evolución de Archie, desde su infancia hasta la veintena, dada por los caminos elegidos. A fin de cuentas, lo que el autor ha decidido mostrarnos en que todos y cada uno de nosotros, nos hacemos a nosotros mismos en función de nuestras propias decisiones, las cuales no han de ser siempre acertadas. Hay, por supuesto, elementos constantes, como son el amor ya sea por su madre, o por Amy, pero lo que hace interesante la premisa, es esa constante que se desdobla en un libro en el que también lo hacen los capítulos, de tal modo que el Capítulo 1, por ejemplo, será el 1.1, 1.2, 1.3 y 1.4. Y ahora creo que ya empezáis a comprender lo que quería decir con un libro complicado.

     Auster opta por fijar determinadas características en su personaje, manteniéndolas inalterables y prefiere mover sus gustos deportivos o las personas con las que entabla relación a medida que va creciendo. No tiene para ello problemas incluso en mudar a Archie y Rose en una de las versiones. Además, y como si el destino tuviera mucho que decir en las vidas de las personas, hay paralelismos entre sus versiones de la realidad, de tal modo que la familia vivirá en un suburbio, aunque sea diferente, en todas ellas. Luego en cambio, el autor duda de su propia elección, o tal vez intenta que el lector no confunda las versiones de una vida que nos está presentando, y opta por diferenciar a las distintas familias, generando una suerte de contrasentido que, eso sí, tal vez sea mucho más realista que el punto de partida inicial, pero que nos deja a nosotros con la inseguridad de saber qué punto de los dos sería el más acertado en el caso de poder desplegar las consecuencias de cada una de las elecciones que vamos tomando cada día.

     4 3 2 1 es una novela mastodóntica, casi un experimento pese a que el sentido del humor, las características comunes entre autor y protagonista y el reflejo social y recorrido por algunos momentos importantes de la historia tan habituales ya en la obra de Auster, están muy presentes en el libro. Y, como suele suceder con los experimentos, y más si uno ha leído la ya citada novela de Atkinson en la que la autora maneja los tiempos con una maestría considerable, se arriesga a fallar y a ratos lo hace. El contexto sociopolítico, las revueltas, Vietnam, los Kennedy, la igualdad... y las distintas reacciones que provocan en su protagonista, ya hacen del libro una opción interesante, sin embargo, uno no puede evitar salir de la lectura con la sensación de estar ante un intento fallido de algo que podría haber sido una gran obra. O tal vez sea cierto eso de que hay ideas que, pese a ser buenas, son realmente inabarcables, y el gran fallo de este libro sea precisamente eso. Nos harían falta muchas más versiones y eso sería imposible de explicar y aún más de escribir. Me queda claro el mensaje: somos la suma de las decisiones tomadas, de los caminos elegidos y de la vida que vamos llevando y, si cambiásemos cualquier cosa de nuestro pasado, no seríamos nosotros mismos a día de hoy. Pero ese mensaje queda diluido en un personaje con demasiados rasgos inalterables. Personalmente, creo que no es la mejor novela de Auster. Y eso, después de 7 años de espera, es algo que lamento tener que decir así. Me hubiera gustado terminar diciendo que ha sido un gran placer el reencuentro con sus letras, pero en este caso, faltaría a la verdad.

     Y vosotros, ¿hay algún autor al que estéis esperando su próxima novela con impaciencia?

     Gracias.

     PD: La versión en castellano de este libro, llegará a las librerías el próximo mes de septiembre.

martes, 11 de julio de 2017

Mi amistad con Jesucristo. Lars Husum


     "La primera vez tengo quince años y lo hago porque estoy enamorado de Miriam, la Pelirroja. Tiene unas tetas enormes, cuatro pecas en la nariz y encima es testigo de Jehová. Me encantaría hablar con ella, pero no me atrevo a dirigirle la palabra en todo el noveno curso. Miriam sabe lo que siento porque la sigo a todas partes, y no solo en el colegio."

     Creo que sigo sin saber qué me llevó a comprar este libro. Posiblemente fuera lo confusa que me dejó la sinopsis, despertando mi curiosidad. En todo caso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mi amistad con Jesucristo.

     Conocemos a Nikolaj porque nos cuenta su historia. A los catorce años se queda huérfano de padre y madre y vive con su hermana So. Su madre era una famosa cantante danesa que les deja una fortuna y unos abuelos con los que no tiene relación alguna por los maltratos a los que él le sometía.A partir de ese momento, Nikolaj entra en una espiral de violencia y destrucción fomentada por malas compañías que destrozan lo poco que queda de bueno en su interior. Al menos, hasta que un día un hombre que se presenta como Jesús le insta a cambiar totalmente de vida.

      De todos los libros inclasificables que me he leído en lo que va de año, este está en primera posición sin duda alguna. No sabría precisar el estilo literario por el que opta el autor, y lo más cercano si tuviera que hacerlo, serían aquellas películas pertenecientes al movimiento "Dogma 95". Dicho así puede resultar extraño, pero no lo es tanto al mirar la trayectoria del autor y su relación con la obra de Lars von Triers. Así entramos en la vida de un niño que se convierte en un mal adolescente, el autor no le concede tregua a lo inexplicable y no le ampara en las desgracias sufridas. La violencia, la crueldad y el egoísmo son solo alguno de los rasgos de una persona vil que no tiene reparos en pegar una paliza a un niño sin motivo aparente. Ese descenso a los infiernos de la infelicidad que pudre todo lo que toca, se plantea como algo inevitable, como una plaga que se extiende alrededor de Nikolaj por decisión del propio protagonista. La lectura es algo terrible, cruel. Y entonces aparece Jesús diciendo: Soy Jesucristo y he venido a hacer de ti una persona mejor. El lector parpadea perplejo  y relee comprobando que, efectivamente, eso es lo que pone. Y no puede evitar reír (como en tantas otras ocasiones que nos cogen desprevenidos a lo largo de la novela) sin terminar de comprender del todo el sentido del humor del autor. Vaya ahora por delante que ese encuentro hace que el protagonista decida enderezar su vida y la novela, pese a que puede parecer que acabará convirtiéndose en una apología para la redención y el perdón, no termina de coger el punto del buenerismo, así que tranquilos, no es una novela de autoayuda. Casi podría decirse que no es ni siquiera una novela, sino un chaval contando su vida cuando aún está perdido en ella. Con una ira que no es capaz de canalizar y una fuerza que en cambio sí que sabe utilizar. Un camino seguro a la autodestrucción del que somos testigos en primera línea sin tener claro si queremos, o merece, ser salvado.
     Me ha llamado la atención que la religión no juega en realidad un papel importante en el libro como pudiera parecer por el título o la sinopsis. Y también que yo me había imaginado a este Jesucristo, pese a la moto de la cubierta, como una suerte de Jeff Bridges en chanclas con pantalón corto y camisa de flores, escondiendo una botella de bourbon barato en una bolsa de papel. Así que he releído un par de pasajes y me he encontrado con las duda sobre la moto de la cubierta, ya que en ninguna parte pone que Jesús la utilice. Y en cambio sí habla de las chanclas. Supongo que la imaginación es libre, y el autor deja determinados puntos a gusto de cada cual.

      El resultado en Mi amistad con Jesucristo en una suerte de confusa revisión al tema del adolescente maldito que bien pudo comenzar con Holden C. y que ha sido repetido mil veces, solo que llevado al máximo extremo posible sin llegar a caer en la caricatura. Desde luego, es inclasificable. De esos libros que uno recomienda a contadas personas, por miedo a no acertar. Pero, ¿quién dijo miedo?

      Y vosotros, que ayer no pregunté, ¿qué libro estáis leyendo esta semana?

     Gracias.

lunes, 10 de julio de 2017

Latidos. Franck Thilliez


     "Una joven automovilista de veintitrés años, implicada en un accidente de coche, ha sido encontrada muerta varias horas después del suceso, a un kilómetro escaso de su domicilio familiar, a las afueras de Quiévrain."

     Hace ya unos cuantos años que vengo siguiendo la saga de Thilliez protagonizada por Sharko y Lucie, así que era cuestión de días que comprase Latidos.

     En esta ocasión conocemos a Camille, una mujer de la gendarmerie que ha sufrido un trasplante al corazón. Ella comienza a sentir deseos que antes no tnía, que interfieren en su vida, y eso hace que investigue sobre percepciones sensoriales en donantes y comience a buscar al que fuera propietario del corazón que ahora late en su pecho. Mientras tanto, Sharko y Lucie disfrutan de sus gemelos cuando llaman al primero por una joven encontrada encerrada bajo un árbol. Ciega, desnutrida y sin nombre, será el comienzo de un caso espantoso en el que se cruzará con Camille.

     Esta vez, Thilliez parece haber optado por darle protagonismo a una tercera persona frente a la ya conocida pareja de Sharko y Lucie. Camille, no sólo lleva una gran parte de la carga del libro, sino que no la pierde frente a la aparición de los protagonistas de la salva, sirviendo además como llave para conocer a otros personajes un poco mejor. Sin embargo, Thilliez en esta ocasión ha caído en un tema ya tratado en muchas ocasiones y le ha faltado una cierta originalidad en el enfoque. Si bien es cierto que esa suerte de toque paranormal en la hipersensibilidad de Camille le da un cierto interés sin restarle seriedad a la trama, luego Thilliez opta por asegurar un argumento que, al destaparse demasiado pronto, se convierte en una caza. Esto provoca que el ritmo sea irregular, a ratos incluso lento, pese a sus intentos por mostrar un interés surgido en un instante, por el bienestar de Camille a quien, teniendo en cuenta la trayectoria de otros personajes de la saga, ha querido meter "hasta la cocina" demasiado rápido.
      Si nos basamos en la trama, Thilliez deja lagunas, le falta argumentar con un poco más de base algunas de sus opciones, y el final es demasiado abierto como para poder establecer si es un libro redondo o no. En definitiva, Latidos no es ni de lejos la mejor de las novelas de un escritor que, hasta este momento, se caracterizaba por la meticulosidad en la documentación y la precisión a la hora de narrar y que, en este caso, ha perdido esa sincronización al acercarse más al drama personal que a la novela negra, quedándose en, simplemente, oscura.

      No dudo que Latidos sea una buena opción para quienes no conozcan otras obras del autor, de hecho, podría leerse sin haber leído los anteriores, aunque la trama personal de su pareja protagonista se vería seriamente perjudicada. Sin embargo, para mi ha supuesto una decepción y se queda en, simplemente, entretenida. Sin más.

     No cabe duda de que, a medida que las sagas suman libros, mantener la calidad se vuelve un reto. Decidme, ¿vosotros sois lectores de sagas o preferís libros autoconclusivos?

    Gracias.

sábado, 1 de julio de 2017

Entrevista con Luca D'Andrea


     Luca D'Andrea nace en Bolzano (Italia) en 1979, lugar en el que reside y realiza su trabajo como profesor.  Tiene en su haber la trilogía juvenil Wunderkinde, así como el guión del documental Mountain Heroes sobre el equipo de rescate alpino germen de su primera novela, La sustancia del mal, cuyos derechos han sido vendidos a más de treinta países incluso antes de su publicación. Finalmente se publicó en Italia en el año 2016, entrando directamente 

- En su trayectoria, primero llega la novela juvenil, después el guión y por último la novela adulta, ¿recuerda cómo surge la idea de La sustancia del mal? 
- Bueno,ha sido un descubrimiento lento. Una trayectoria un poco común a todos los que nos hacemos adultos y, poquito a poco vamos viendo lo que forma parte de nuestro ADN. Siempre he sido un gran lector de thriller o, bueno, un cierto tipo de narrativa muy oscura, probablemente porque ahí dentro de alguna parte, hay un lugar muy oscuro, quién sabe, del que nacen las historias.
La idea nace después de la experiencia como documentalista en Socorro Alpino, en las emergencias alpinas que me obliga a revisar mi concepto del bien y el mal, de vida y muerte, de amistad. O sea, lo que forma parte de nuestro código moral. Y me doy cuenta de que quiero hablar justo de eso, no tanto la montaña, que es una parte importante también de la novela, sino más bien la fotografía del momento en el que el código moral de una persona, se rompe.
- Las montañas en su libro son mucho más que un lugar accesorio, ¿cómo decide elegir este entorno y utilizarlo además de esa manera? 
- Bueno, pues primero fue la revisión de esta fuerte experiencia que acabo de contar, y luego yo he nacido en la montaña porque Bolzano es una pequeña población de los Alpes, y además porque creo que la naturaleza , la ambientación, tiene que ser protagonista de alguna manera. Creo, que desde este punto de vista, si vemos los libros de Jeffrey River, vemos que en estos libros Nueva York es casi un ser vivo.
- Las Dolomitas es una zona casi de postal que usted convierte en un lugar con un aire que recuerda a esos escenarios que representaba Stephen King, y me surge una duda, ¿hay algún hecho en el que se basara para construir la historia? 
- Bueno, yo creo que habría que recordar algo. A saber, la composición geológica de los Domomitas es una geología llena de fósiles, que son animales muertos. Es decir que son unas montañas maravillosas, pero también un enorme cementerio. La Garganta del Bettlebarg dentro del libro es extraordinaria, es espléndida porque permite viajar quinientos millones de años en el tiempo , pero de muerte, de especies extintas, y esto es típico de la naturaleza, lo que nos parece bonito, es extremadamente cruel muchas veces, como esas flores tropicales que son preciosas, llenas de colores preciosos y perfumes maravillosos, pero sirven para matar insectos.
Y a partir de eso, y centrándome en la cuestión, yo creo que hay que distinguir entre lo que es la ficción y lo que es la realidad. Yo Nunca lograría escribir un auténtico crimen un true crime como dicen los ingleses, un crimen real. Porque no querría olvidarme de que las víctimas son personas reales, sin embargo las víctimas de mi novela no son personas reales son personajes de ficción. Y la ficción permite desmontar todo sin hacer daño. 
En mi vida, he visto también violencia, por supuesto. Cuando era niño en el alto Adigio, en mi región, y en mi ciudad en Bolzano, y más compretamente en mi barrio de Bolzano había terrorismo separatista, y me acuerdo de niño de las bombas, de las peleas por motivos étnicos que estallaban. Y ya de adulto el trabajo del documental de la montaña, te lleva también a ver la muerte porque el alpinismo es un deporte muy peligroso, la montaña es un entorno hostil. Así que directamente no hay nada de todo esto y luego indirectamente por supuesto me ha influído...
- Las novelas en las que quien investiga no pertenece a la policía son cada vez más frecuentes, ¿cree usted que el lector se siente más cercano a este tipo de personajes? 
- Sí, ciertamente es así. Y también porque no sé cómo es en España pero en Italia la policía no trabaja como la policía americana de las películas, no? ese inspector Callaghan que sigue un caso durante años, no existe en Italia. La delincuencia, desde el punto de vista de la policía, es una serie de trámites burocráticos, y eso raramente  nos lleva a un interrogatoio como el que vemos en televisión. Y la violencia que conocen casi nunca es el del asesino en serie o la delincuencia refinada. Un amigo que es policía, una vez me dijo que el 90% de los casos que se resuelven, se resuelven por la torpeza de los delincuentes. 
- El mal, como concepto, parece importante en su libro, pero también el pasado, ¿da más miedo el pasado o el presente? 
- Bueno, tal vez el presente. Pero simplemente porque si estoy aquí es porque he sobrevivido al pasado.
- Los guiños literarios me hacen pensar que usted es un gran lector, no hay más que fijarse en la profesión y o el apellido del protagonista, ¿Salinger se debe al escritor o ha sido una casualidad? Y aún así,¿quienes son sus escritores de referencia? 
- Bueno, lo raro de esa rara cosa que se llama inspiración y creatividad, es que es completamente irracional. En realidad Salinger se llama así porque el personaje se llama Salinger. Cuando termino el libro, pienso en cambiar  el nombre en un momento dado, pero como Salinger es un grandísimo escritor que me gusta  muchísimo, pienso que Salinger se verá como un homenaje y entonces decido dejarlo así. 
Y luego sí que soy un lector empedernido, pero creo que por cada página que escribes en tu libro tienes que haber leído por lo menos cien libros. Hay muchísimos escritores de referencia que me han influído. algunos los periodistas los han detectado Jo Nesbo, Stephen Kingm pero hay muchos otros como James Ellory. Me gustaba un escritor americano de los 50 Jim THompson, que fue un gran escritor y un gran guionista (aunque bebía un poco demasiado y murió demasiado joven). Pero es difícil encontrar el ADN de la escritura, es mejor que lo digan los demás.
- Y es imposible no preguntar, además, cómo se siente con el éxito obtenido, cómo lo vive a día de hoy que hace precisamente un año desde que comenzara su andadura en las librerías en 2016. 
- Gracias por las felicidades de cumpleaños. 
Bueno fue un shock al principio, como puedes imaginar. Por fortuna soy una persona que está con los pies en la tierra, bien plantados y simplemente he intentado mantener mi vida lo más normal posible. Personalmente soy muy esquivo y por eso no viajo, no me agrada viajar, no hago muchas presentaciones e intento mantener mi rutina normal, prepararme la comida y escribir las extrañas historias que se me  ocurren.
- Y un proyecto de adaptarlo a la pantalla, según tengo entendido, en firme. ¿Nos puede explicar un poco este tema? 
- Bueno en realidad  en cuanto a las serie de tv  soy la última persona a la que se le puede preguntar porque, desde el principio, he dejado claro que no quiero saber nada. yo no soy el guionista, no es mi trabajo y quiero divertirme sobre todo viendo como otra persona o el director van a interpretar y van a contar mi historia. Así que no quiero saber nada hasta que no encienda la tele.
- ¿Está pensando ya en una nueva novela o de momento se deja llevar y disfrutar de las experiencias que le está proporcionando La sustancia del mal? 
- Bueno pues poco antes de venir aquí ha España he entregado mi nueva novela que saldrá en octubre en Italia. Es un thriller construido de forma diferente a La sustancia del mal porque creo que repetirse es muy aburrido y, si yo me aburro, el lector también se aburre Y esto es lo último que hay que hacer, Va a tenerr un ritmo más acelerado, más rápido y tal vez un poquito más oscuro en comparación con La sustancia del mal; porque en esta nueva novela quería mostrar un poco más de luz y, la luz la ves mejor en la oscuridad.
- Por último, me gustaría saber qué libro está leyendo ahora. 
- Estoy leyendo un ensayo que se llama Homo Deus.

     Agraceder a Luca su tiempo, ha sido un placer leer La sustancia del mal, un libro con misterio, giros y ritmo que, desde aquí recomiendo a cualquier lector con ganas de pasar un buen rato. Y, como siempre, gracias a todos los que pasáis por aquí.

     Pd. La próxima semana, este blog permanecerá cerrado por vacaciones. Disfrutad.


viernes, 30 de junio de 2017

La sustancia del mal. Luca D'Andrea


     "Siempre es así. En el hielo, uno primero oye la voz de la Bestia, y luego muere.
     Grietas idénticas a aquella en la que me encontraba estaban llenas de montañeros y escaladores que habían perdido las fuerzas, la razón y, finalmente, la vida por culpa de esa voz."

     El libro de hoy fue la última sensación en la Feria del libro de Londres y así ha llegado con bastante ruido a las librerías de cara a convertirse en una de las novelas del verano. Hoy traigo a mi estantería virtual, La sustancia del mal.

     Conocemos a Jeremiah Salinger, director de documentales. Tras un documental sobre el rock and roll americano, él y su amigo Mike se centrarán en un proyecto basado en la unidad de rescate alpino de la montaña Dolomitas. Una cadena de circunstancias que comienza cuando sustituye a Mike en el helicóptero en una misión, termina en tragedia de la que el único superviviente es Salinger, un hombre marcado por lo que él llama La Bestia que habita en el hielo y que le provocará serios ataques de pánico. Aún así permanece en el pueblo junto a su mujer y su hija de cinco años, un lugar que es hostil con los visitantes, y que guarda una tragedia aún peor. La matanza de tres jóvenes durante una terrible tormenta, que jamás fue resuelta.

     Muchos han sido los que han alzado la voz comparando este libro con Harry Quebert, y es evidente que si uno se empeña, las similitudes acaban apareciendo, como lo harían con tantas otras novelas. En este caso, y siempre bajo la perspectiva de Salinger, nos encerraremos en un paisaje idílico que puede esconder secretos muy oscuros. Y de hecho así es y se nos da pista de ello desde las primeras páginas. Luca busca un protagonista cercano, con un trauma y que el lector "adopta" en su papel de hombre aferrado a su hija que intenta salir de las pesadillas que le quitan el sueño. Y eso que, si nos paramos a evaluar su forma de actuar, no podríamos decir que sea precisamente adecuada, ya que cae presa de una obsesión que le lleva a mentir a su familia en una búsqueda desesperada de una verdad que en realidad no le debería de afectar tanto. Pero el autor consigue que le comprendamos en sus miedos y también en sus obsesiones. Entendemos cuando se justifica razonando que necesita tener la mente ocupada y se lanza en una investigación que puede explotarle en la cara. De este modo le vamos acompañando en sus pesquisas que pasarán por sospechar de todos, como bien dice en un momento dado el jefe de policía del lugar, en un pueblo en el que todos se conocen y él no cae simpático. Salinger es el casi extranjero, pero, lo imperdonable es que sea el superviviente de su propia tragedia. Y eso, en un pueblo formado por supervivientes de una masacre, es algo que no se puede obviar.

     D'Andrea consigue que creamos en la Bestia, en el hielo, en el frío.. y también consigue que lleguemos a sospechar de todos. No daré pistas porque es un juego peligroso y puede desvelar el final, pero la construcción de la novela es ágil y realmente interesante. Además, aunque no escatima crudeza en las descripciones, (el personaje del suegro de Salinger contando lo que se encontró en aquel campamento posiblemente sea una de las mejores escenas del libro), no resulta en ningún momento desagradable, y se ve entretejido con las percepciones de una niña un tanto resabiada que parece ir cosida de la mano del padre.

    El resultado es una novela entretenida de esas que duran un par de tarde y consiguen que queramos conocer un poco más del lugar en el que se desarrolla. Parece que Alfaguara le ha cogido el punto a eso de encontrar la novela del verano.

     Gracias.

jueves, 29 de junio de 2017

Los jardines de la disidencia. Jonathan Lethem


     "Deja de tirarte a polis negros o lárgate del Partido Comunista. He aquí el ultimátum, la absurda suma total del mensaje transmitido a Rose Zimmer por el conciliábulo reunido en su cocina de Sunnyside Gardens aquella noche. A finales de otoño de 1955."

     Conocí a Lethem cuando saltó hace unos años la noticia de que terminaría una obra inconclusa de Don Carpenter. Me llamó la atención, comencé a leerlo y me gustó. Y ahí sigo. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Los jardines de la disidencia.

     Estamos en Sunnyside Gardens, un complejo de Queens construido en los años 20, solo que treinta años después. Allí conocemos a Rose Zimmer y su marido Albert, comunistas. Aunque él será enviado a Alemania del Este y ella pillada y expulsada del partido por tener una aventura con un policía negro. Tienen una hija, Miriam, que vive en una comuna hasta emprender un viaje. Y su hijo, Sergio, estará en un internado en el que irá descubriendo su linaje. A partir de aquí encontraremos personajes secundarios fantásticos como la mujer que quiere que le quiten a Rose la custodia de su hijo y, sobre todos ellos, la figura de Cicero, el hijo del policía. El único que no necesita destacar por sus ideas porque ya destaca con su simple existencia; él es negro, obeso y gay y ha conseguido terminar dando clases en la universidad.

     Entiendo que hoy el argumento, y está dado en unas simples pinceladas, os ha podido parecer propio de un novelón. Y eso que Lethen, aunque se ha mantenido fiel a la ambientación en Estados Unidos, no ha metido ninguno de sus personajes habituales, casi fetiche, en esta novela. Y tampoco le hace falta para conseguir un libro en el que no hay mesetas a lo largo de sus más de 500 páginas, y eso es de agradecer.

     Nos cuenta así la historia de sus disidentes, jugando con el nombre del complejo en que se ambienta. Y es que, en esta novela, todos son disidentes, todos tienen ideales y todos dejan su grupo o son expulsados. El negro que se va porque es considerado un traidor, la hija que deja los ideales maternos defendiendo los propios, los judíos que cambian... todos sufren un proceso de negación y todos luchan dando voz por sus propios ideales. De este modo, y pese a que su libro bien pudiera confundirse con la vieja idea de la gran novela americana, se convierte en un relato privado de tres generaciones a lo largo de ochenta años, en el que bien se puede ver la evolución de una determinada clase media en un país en plena evolución política y social. Y eso es precisamente lo que hace esta novela interesante, ya con el pistoletazo de salida en esa reunión a buen seguro elegida cuidadosamente por el autor para embaucarnos y seguir leyendo, percibimos que estamos ante una buena historia. Tiene además momentos francamente buenos, como el viaje de la hija de Rose, y otros que nos pueden sonar vagamente familiares. No por vividos, sino porque la historia reciente de un país, suele tener reflejo en otras clases y otros nombres, en el resto de los países que se le asemejan.
De este modo nos permitiremos un viaje en la época del comunismo, del macartismo, los Mets y también del SIDA.
     Momentos importantes que llegarán hasta casi la actualidad que Lethem relata a lo largo de cuatro partes con cuatro capítulos cada una y dos grandes mujeres como eje. A partir de ahí y con una estructura aparentemente complicada y no lineal, y con un montón de personajes, se articula una novela sorprendentemente fácil de leer sin perderse un solo instante. Utiliza para ellos distintas voces e incluso algún cambio radical en la forma de narrar, evitando de este modo el aburrimiento de un lector al que ha conseguido interesar desde las primeras páginas, que descubrirá su apego por los personajes y que cerrará el libro con la satisfacción de un muy buen final.

     Me ha gustado Los jardines de la disidencia. Me gusta Jonathan Lethem. Animáos.

     Supongo que, de algún modo, este libro podría encajar en eso que llaman sagas familiares, aunque yo no me atrevería porque las etiquetas me suelen dar más miedo que pistas. Y vosotros, ¿sois de los que usáis las etiquetas literarias?

     Gracias.

martes, 27 de junio de 2017

El jugador. Fiódor Dostoievski


     "Pero, en fin, había recibido su encargo: ganar a la ruleta de la manera que fuese. No tenía tiempo para pensar con qué fin y con cuánta rapidez era menester ganar y qué nuevas combinaciones surgían en aquella cabeza siempre entregada al cálculo. Además, en los últimos quince días habían entrado en juego nuevos factores, de los cuales aún no tenía idea. Era preciso averiguar todo ello, adentrarse en muchas cuestiones y cuanto antes mejor. Pero de momento no había tiempo. Tenía que ir a la ruleta."

     La satisfacción de ir a lo seguro es la que me lleva a "los rusos". Sé que pueden ser intimidantes, pero una vez los conoces se convierten en ese amigo al que sabes puedes confiar tus secretos: si coges un libro suyo, no te van a defraudar. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El jugador.

     Será en la ciudad-balneario de Ruletenburgo, y si me lo permitís, le voy a reír la gracia del nombre al señor Dostoievski,  el lugar en el que conozcamos a Alexéi Ivánovich, contratado como tutor para un general ruso y su hijastra, Polina, con la que tendrá una historia de amor, y que esperan heredar una fortuna tras la muerte de su anciana tía. Sin embargo, una visita de la tía con el consiguiente descubrimiento del tipo de persona que es su sobrino, provocará que la anciana decida jugarse su fortuna en el casino.

      A veces, conocer un poco la vida de un escritor, explica el sentido de alguna de sus obras. Incluso las sobrepasa. Dostoievski por ejemplo, llevó toda su vida la marca de haber tenido un padre médico, trrible, que fue asesinado y torturado por un grupo de campesinos cuando él contaba con dieciocho años. Tal era el carácter del padre, que Dostoievski se sintió culpable por haber deseado su muerte antes de que esta sucediera, y tanto le marcó, que este fue uno de los gérmenes de Crimen y Castigo. Muchos años más tarde de esta muerte, siendo ya un escritor en la cuarentena y habiendo ya conocido el exilio Siberiano, paró en Wiesbaden, donde el sonido de una ruleta, le hizo detenerse ante una mesa de juego... y ganar diez mil francos. La ganancia fácil se transforma en pérdida terrible y dostoievski, convertido en ludópata, juega sin control alguno y se arruina en Baden-Baden. Y así, arruinado, jugador, y necesitado de dinero, comienza a escribir El jugador, consciente una vez más de saber de qué hablaba en su obra ya que la tuvo que escribir en menos de un mes, como consecuencia de una apuesta con su editor, para con el dinero que percibiera por esta obra, saldar sus deudas de juego.

     Decir que El jugador es una obra menor, tanto en calidad como en extensión, dentro de la producción de Dostoievski es tan cierto como injusto. Incomparable, porque no hay obra que soporte la comparación, con Crimen y Castigo, esta tiene motivos suficientes como para brillar por sí misma. Sobre todo desde la mitad del libro con la aparición de la abuela, o su parte final con la conclusión de la obra, es un deleite para cualquier lector, sea o no habitual de las letras rusas. Quizás, no voy a negarlo, resulte un poco apresurada la prosa de Fiódor en algunos momentos, pero es no quita que brille de foram casi permanente a lo largo de toda esta historia que es, como no podía ser de otro modo, mucho más que la historia de un hombre embaucado y arruinado en muchos sentidos.
     Alexéi muestra en primera persona las pasiones humanas, la compulsión del juego, pero a través de esta historia también somos testigos de lo que se esconde debajo del oropel de esa alta sociedad que se agrupaba en torno a este tipo de establecimientos. No solo eso, sino que el autor consigue en muchos momentos, que percibamos el sonido de la ruleta, casi despertar en el lector las ganas de estar ahí,y  quizás por eso, deja que estalle el ambiente con la irrupción de ese maravilloso personaje que es la abuela. Y lo hace cuando ya hemos sido presas de la locura de Alexéis y hemos sufrido y sudado con él sintiendo como se nos aceleraba el pulso en cada mano de juego. No es, además, la primera vez que el autor encarna la nobleza en su protagonista, para destapar el engaño y la hipocresía de esa sociedad rusa burguesa consiguiendo un retrato por el que, pese a todo, no pasa el tiempo.Como tampoco es la primera vez que tememos por uno de los protagonistas de la obra de Dostoievski y nos sorprendemos diciendo, en este caso, ¡pobre Alexéi!

     Me ha gustado el jugador, me han gustado Alexéi, la abuela, la relación con Polina y me ha sorprendido ese punto cómico del que ya nos advierte el autor al poner el nombre a la ficticia ciudad en la que se encuentran sus personajes. Desde luego, no es su mejor obra, pero si que me parece una gran opción para acercarse a sus letras.

     Y vosotros, ¿sois de los que os dejáis intimidar por los rusos?

     Gracias.

lunes, 26 de junio de 2017

Aviso de muerte. Sophie Hénaff


     "La comisaria Anne Capestan estaba peleando con la última remesa de impresoras defectuosas que le había concedido un departamento de suministros muy bromista. El aparato se emperraba en anunciar nivel de tinta bajo aunque Capestan acababa de cambiar el cartucho. Tras apretar todos los botones, la comisaria se rindió. No tenía nada de mucha importancia que imprimir. No estaba trabajando en nada de mucha importancia."

     La brigada de Anne Capestan fue la carta de presentación de esta escritora francesa que ha llegado a la literatura para quedarse. Hoy traigo a mi estantería virtual la segunda entrega de esta saga, se trata de Aviso de muerte.

     Recuperado el equipo de perdedores de Capestan, que tras su anterior éxito son más apestados que héroes por haber metido las narices dentro del cuerpo de policía, nos encontramos con que lo más emocionante que hacen en esa brigada es jugar al billar. Pero aparece el cuerpo de un policía retirado en un lugar cuyo nombre ha sido sobreescrito para convertir el escenario en algo perturbador, y el caso es asignado a la brigada de Capestan. Lejos de ser una oportunidad para brillar, es un encargo envenenado que puede también conducirles dentro del cuerpo, solo que esta vez tiene un componente personal: el muerto (el primero por cierto), es el ex suegro de la propia Anne. Mientas, otro hombre encuentra su nombre grabado junto a las fecha de su nacimiento  y muerte en un monumento a los caídos...

     Con un repaso más que rápido a los componentes de la brigada Sophie nos pone en marcha los recuerdos de la primera entrega de esta saga o nos deja ubicarnos en el caso de ser nuevos. Nada ha cambiado y todos, del gafe al que siguen sin arrimarse, a la "señora con perrito", están ahí formando parte de la más peculiar de las brigadas. Y con este rápido repaso, tras la aparición del cadáver, la autora nos pone sobre aviso: tenemos entre manos una novela policíaca, sí, pero también una novela con una gran dosis de humor. De hecho, y pese a las perennes comparaciones con Fred Vargas, yo creo que no venía mal advertir al lector, de que Hénaff tiene mucho también de Jussi Adler-Olsen y su saga Carl Mock.

     En esta ocasión, el equipo de Anne trabajará en colaboración con la Brigada Criminal, algo que escama al equipo desde el primer momento, y el hecho de que el cadáver encontrado sea precisamente el de Serge Rufus, comisario retirado de la Brigada Contra el Crimen Organizado y padre de Paul, no ayuda. El propio Paul le pide que no hurgue y saque cosas feas, colocando a Capestan en una situación difícil, ya que nunca tuvo una buena relación con ese hombre al que, en su día, calificara de auténtico animal. Esta vez, conoceremos un poco más a Capestan gracias a los recuerdos que la autora irá intercalando en la historia, al tiempo que descubrimos Serge no será la única víctima de este asesino tan meticuloso.
Hénaff se aprovecha de las peculiaridades de la brigada para convertir su novela en una rareza dentro de un panorama literario en el que proliferan las novelas policíacas, y, con ritmo ágil, y descripciones muy medidas, consigue las simpatías del lector hacia todos sus integrantes. Al igual que sucedía en la primera entrega, la resolución del caso se complica enredando al lector, sin perder esa constante dosis de humor que hace que, a ratos, no nos tomemos muy en serio el libro, para llegar a una conclusión satisfactoria dejándonos el sabor de boca propio de los libros concebidos para entretener.

     Aviso de muerte es una entretenida novela, escrita con mucho sentido del humor, a la que, la mayor pega que veo, es esa apariencia seria que parece imprimirle la cubierta elegida y que se aleja bastante del tono utilizado por Hénaff para relatar su historia. Una opción diferente a considerar para este verano y unos personajes a los que auguro una vida larga.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

sábado, 24 de junio de 2017

Qué libros te llevarías...


     "El abuelo Vicenzo una vez me contó cómo se había salvado de un naufragio famoso. Le pregunté si se había librado porque sabía nadar. "No, cómo se te ocurre. Siempre he tenido más afinidad con las aves que con los peces. Pero la verdad es que tampoco sé volar." Su carcajada florentina resonaba en el patio como un carrillón, "¿y entonces cómo te salvaste?¿Muy sencillo: perdí el barco en Génova. Llegué al puerto media hora después de su partida asquerosamente puntual. Traté de conseguir una lancha que me llevara hasta el vapor (aún estaba a la vista). Para mi suerte, fracasé en el intento."
Mario Benedetti 

     Decía Eduardo Mendoza: Si tuviera que llevarme un sólo libro a una isla desierta, preferiría ahogarme en el naufragio. Pero es cierto que es una pregunta tonta que hacemos desde que somos pequeños, ¿qué te llevarías a una isla desierta? y elucubramos y nos damos cuenta de que no tenemos enchufes o pilas y le damos vueltas. Luego crecemos y vamos acotando y nos preguntan por nuestras cosas favoritas; ¿la comida? el tomate, la tortilla... ¿la bebida? la coca cola, ¿un color? el negro, el rojo si es en las suelas de los zapatos, ¿un libro?... Pregúntale a un lector por su libro favorito y, si es un lector empedernido, de esos que sudan tinta para elegir la siguiente lectura, no por elegirla, sino por sacar de ahí abajo de la pila de pendientes el título que se le antoja, y lo tendrás entretenido durante un buen rato.
     ¿Mi libro favorito? Para los nostálgicos será aquel que le hizo descubrir que era un apasionado de las letras, para los románticos fue su primer amor, regalado o escrito entre sus páginas, para los desmemoriados será el último que le hizo vibrar y para aquellos que escriben será el que les hizo pensar eso de "yo podría hacer algo así". Hay tantos motivos como personas y no hay una sola persona que tenga un único motivo para elegir un libro. La primera edición dirá el coleccionista, o ese que me firmó.. dirá el lector avezado y suertudo de haberse podido acercar. Y es que, no es justo elegir un único título cuando son tantos los que nos han acompañado, si acaso elegir el nombre de un escritor; porque eso si es más fácil, siempre hay uno al que volvemos, que nos acoge entre sus páginas, que no falla en sus letras y cuyos títulos esperamos apenas hemos cerrado su última historia. Dónde va a parar, todos tenemos ahora mismo su nombre en la punta de la lengua y, en muchos casos, la pena de no poder expresar lo que hizo por nosotros sin querer, sin saber...
     Pero hablábamos ahora del libro, que no de su autor, y también de la isla, como los niños, porque una forma de leer es soñar lo leído, volver a ese estado de imaginación infantil, ahora tomada prestada al escritor que tiene quizás más de niño que nosotros y por eso es capaz de plasmar sus sueños.

     Y así, con todo esto dicho, la pregunta es clara, ¿qué tres libros os llevaríais a una isla desierta? Serían libros ya leídos o correríais el riesgo de leer durante años algo que no os gustó, tal vez libros de esos que dicen tochos para que os duren más, y lo digo mientras sigo sopesando si es mejor incluir al menos uno no leído. ¿Y poesía? pero de la positiva, una isla desierta quizás no sea un buen sitio para poemas deprimentes... Decidme, ¿qué tres libros os llevaríais a una isla desierta? Y bueno, supongo que me toca responder a mi. Así que yo creo que si tuviera que elegir que llevarme a una isla desierta y reflexionando un poco sobre todo lo dicho me llevaría a...

     Gracias.

     PD: Si, es mi lado cotilla, el del lector que se asoma por encima del hombro, el que busca el libro con más marcas cuando va a casa de un amigo, el que no puede evitar mirar el título que compra la persona que está delante en la librería. Por eso es la pregunta, porque no me gustan las listas que hablan de novedades o de género de ventas hoy o hace un mes, me gustan las recomendaciones directas que hacen cierto eso de que hay libros que recomiendan personas. Dejad vuestros títulos. Juguemos. 

viernes, 23 de junio de 2017

Agua salada. Charles Simmons


     "En el verano de 1963 yo me enamoré y mi padre se ahogó."

     No leo muchas historias de amor, pero algunas me atraen desde el primer momento. Eso sucedió con el libro que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de Agua Salada.

     Conocemos a Michael en el verano de sus 16 años, estamos en 1963 y se dispone a pasar el verano con sus padres en una casa de Bone Pint, como siempre. Allí conoce a la bella Zina, hija de la señora Mertz, y cae fascinado en el embrujo de esta joven mayor que él que le engaña con la edad y le da vodka mientras descubre que acaso esté lejanamente emparentada con la nobleza rusa, como una suerte de princesa. Definitivamente, este no será un verano más para Michael.

     Visto así el argumento, es más que comprensible que sea el propio autor quien diga que con Agua salada ha saldado su deuda personal con la obra Primer Amor de Turgueniev ya que no resulta difícil identificar a los personajes, son básicamente iguales en su raíz, ni tampoco conocer por lo tanto de antemano el final de la historia. Sin embargo, no la desvelaré, no porque sea importante ser cogido desprevenido, sino por una cuestión de llegar virgen, al menos en parte, a cada una de las lecturas. Hablemos por lo tanto de amores de verano, primeros amores, pasiones y relaciones familiares. El rol de cada uno, su lugar elegido o impuesto y también la capacidad de cambiar el modo en que se ve cada uno cobran una fuerza inusitada en esta novela. Porque el libro trata un poco de todo esto, y cuando uno piensa que está ante una simple historia de amor o desamor, descubre que las relaciones familiares y el punto de inflexión que hay en el paso a la vida adulta en el que uno comienza a ser consciente de lo que le rodea, son los ejes principales de esta novela. Quizás por eso me ha parecido tan delicioso el paralelismo entre las dos madres y también la relación de Michael con la propia, uno de los grandísimos aciertos de esta novela, a mi modo de ver.
     Simmon ha sabido adaptar la historia a tiempos mucho más actuales, conservando todo eso y además, permitiéndose hablar de realezas rusas sin que nos resulte extraño. Casi al contrario, terminan de otorgar ese halo casi mágico que tiene el primer amor cuando se recuerda mirando al pasado.

     Todo está cuidado en esta novela, también el título que hace referencia a ese mar de indiscutible protagonismo, pero también al sabor que tiene una lágrima. Cada frase, cada pincelada, ha sido elegida con la necesidad de contar una historia sencilla que vaya desvelando esos pequeños secretos que creemos descubrir a medida que crecemos. Nos lleva con ritmo calmado por ese camino, ese verano, hasta que de repente, toda esa escruttura que nos ha mantenido seguros como niños, se desvanece de golpe dándonos la bienvenida a esa nueva vida. Y Simmons sabe hacerlo de la manera precisa como para conseguir que la unión de esta obra con aquel Primer amor, nos ea una comparación, sino casi un anexo, un complemento que nos ayude a comprender lo que ha escrito.

     Me ha gustado Agua salada. Me encantó Primer amor. No hace falta leer la segunda para sumergirse en estas aguas, solo saber que bebe de ella. Pero nada más. La historia se disfruta en cada letra. Y eso, en el caso de estas novelas retelling, me parece harto complicado. Así que animáos, echadle un vistazo. Pero con cuidado, cuando uno se mete en el agua, es imposible no salir mojado. Y eso es justo lo que le sucede al lector de Agua salada.

     Y vosotros, ¿qué opináis de estos libros que beben de grandes clásicos?

     Gracias.

jueves, 22 de junio de 2017

La luz de la noche. Graham Moore


     "El día en que conocería a Thomas Edison, Paul vio a un hombre arder en el cielo de Broadway.
     La inmolación ocurrió a última hora de la mañana de un viernes."

     Siempre me han interesado las novelas que tratan sobre ciencia, y siempre he pensado que es un mundo que está poco aprovechado literariamente. Por eso me atrajo tanto esta novela y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, La luz de la noche.

     Conocemos a Cravath, jovencísimo abogado prodigio contratado por George Westinghouse para defenderse del imperio eléctrico de Thomas Edison. Llega a una reunión con Edison y lo primero que encuentra en su camino es una electrocución, y con un Edison abiertamente hostil. Hay un frente abierto, por un lado Edison quiere defender su patente, por otro Westinghouse, quiere mejorar ese invento y exportarlo a todas las calles terminando de ese modo con la oscuridad nocturna en Estados Unidos.

     Hay épocas que parecen concebidas con la capacidad para ser noveladas, y una de ellas es finales del siglo XIX, Un momento en que los avances científicos cobraron velocidad gracias a la confluencia de unas cuantas mentes brillantes, que provocaría profundos cambios en el mundo a velocidad de vértigo. Quizás por eso, me gusta más el doble sentido que se le pude aplicar a esta novela en su título original, The last days of night.

     Moore aprovecha la época y se lanza con una novela de ficción histórica en la que no solo rivalizan Edison y Westinghouse por conseguir su objetivo, también lo hace Edison con el joven abogado que, al igual que él, parece vivir alimentándose de las victorias. En esta novela, en la que iremos dudando de quién existe y quién no, de qué sucedió realmente y en qué momento entra la pluma del autor para cambiar la historia, todo parece tejerse a ritmo de thriller con muerto en la primera página incluido, mientras se encadenan sucesos que bien pudieran por separado, tener sus propias historias. Y así es como descubrimos hechos que han quedado en el olvido o que, tal vez, directamente desconozcamos.
     Desfilarán además personajes como Tesla, y descubriremos no sin asombro que, pese a que la bombilla es patente de Edison, Westinghouse la mejoró e intentó patentar y de como ya en aquellos años, las demandas millonarias que ponían por valor de mil millones de dólares. Viajaremos descubriendo intrigas alrededor del término AC/DC (como el famoso grupo), lucha en la que veremos que entra, aunque no como contendiente, las sentencias a muerte.Nos tropezaremos con universitarios ilustres, alguno de los cuales colaboró en la educación de esclavos libres, descubriremos romances más que famosos y financieros cuyo nombre sigue sonando en nuestros oídos y, más aún, en la memoria más reciente. Moore deja clara su fascinación por la época y también por el carácter de los llamados genios en cada una de sus palabras, contagiando al lector que cae sin remedio fascinado ante los hechos que el libro nos relata. Tanto es así, que uno desearía poder asomarse a la época para ser testigo real y no dudar de la frágil barrera que se establece entre realidad y ficción. Porque hay cosas que dudamos, sí, pero quizás la mayor incredulidad es el momento en el que toca comprobar lo sucedido realmente, y descubrir que es mucho más de lo que hubiéramos esperado. Casi como si el autor hubiera querido decirnos como broche "amigos, siempre se ha dicho que la realidad supera la ficción, y ahora os voy a demostrar por qué", lo cual me lleva a pensar en la enorme cantidad de documentación que habrá tenido que reunir Moore para montar esta historia.

     La luz de la noche me ha gustado, me ha parecido un libro muy entretenido del que además estoy segura recordaré un montón de anécdotas que desconocía. He disfrutado con su lectura, y me ha dado a conocer una faceta de Graham Moore, ya que hasta ahora, solo le conocía como guionista. Ha sido, y nunca mejor dicho, un descubrimiento (perdón por el chiste).

     Y vosotros, ¿os gustan los libros que mezclan realidad y ficción o sois más de elegir entre uno y otro?

     Gracias.



martes, 20 de junio de 2017

Las tierras arrasadas. Emiliano Monge


     "También sucede por el día, pero esta vez es por la noche. En mitad del descampado que la gente de los pueblos más cercanos llama Ojo de Hierba, un claro rodeado de árboles macizos, lianas primigenias y raíces que emergen de la tierra como arterias, se oye un silbido inesperado, cruje el encenderse de un motor de gasolina y desmenuzan la penumbra cuatro enorme focos reflectantes."

     Tenía curiosidad por este libro. Desde la primera vez que lo vi en la librería, algo me atrajo de él. Y han sido estos días en los que he viajado un poco, que he aprovechado para sumergirme en sus páginas. Hoy traigo a mi estantería virtual, Las tierras arrasadas.

     Conocemos a Epitafio y Estela, dos enamorados que viven al margen de la ley. Pero no es la suya una historia de amor en la que estar al margen de la ley provoque suspiros románticos. En realidad su amor es lo único humano que les vemos, ya que se dedican al tráfico de migrantes que pasan por México camino de Estados Unidos.

     Empezar a leer Las tierras arrasadas en zambullirse en el tono de la novela, directo, sin adornos, y a la vez hermoso. Posee esa doble cualidad que caracteriza a algunos libros que terminan ganándonos tanto por cómo nos relatan la historia como por la historia en sí. Y eso sucede con este, solo que además está plagado de frases de esas que caen como sentencias ante los ojos del lector obligándole a sacar papel y lápiz y anotarlas. Y aquí justo termina la parte hermosa de la novela, porque el resto es una pura pesadilla que ya intuiamos al saber en las primeras páginas, que tal vez sea culpa de una tal Cementeria, que Estela, "una mujer armada con pedazos de otros cuerpos", no duerma.
Las tierras arrasadas es una historia de tráfico de migrantes en un país del que sabemos que la violencia es algo que le viene marcando a fuego. Solo que esta vez no se trata de narcotráfico, no, Monge se mete en algo mucho más crudo para relatar esta terrible historia, que no por terrible deja de ser real. La historia de esas personas que son despojadas de voz, de individualidad, de humanidad, mientras van camino de un sueño. México convertido en "la gran tierra lacrimante" en este libro en el que la vida no tiene valor alguno, convirtiéndose en ese terrible camino en el que es casi peor que la muerte. Tal vez por eso se les otorga a estas personas sin nombre un coro, en forma de voz doliente de todos aquellos que no la tuvieron. Efectivo, mucho más que lo habitual y que pasa por crear la historia de dos de estas personas para dar voz al colectivo. Porque Epitafio y Estela, pertenecen al lado de los malos. Son dos bestias despiadadas que ejecutan su labor en esta suerte de holocausto moderno. Y ahí, en mitad de tanta abyección, surge el amor. Y Monge utiliza ese amor, ese sentimiento humano y bueno por excelencia, para hacer el retrato de sus dos personajes. Un amor puro que es usado como arma arrojadiza por el lector, que no consigue en ningún momento conceder siquiera el beneficio de la duda a estas dos personas. Y así, nos resiente incluso que sean capaces de sentir algo cuando llevan una vida que demuestra lo contrario, incluso nos enfada. Y el amor se convierte en aquello que nos demuestra que no son personas, ni siquiera bestias. ¡Qué difícil ha tenido que ser concebir un paso así! Y aún más ejecutarlo.

     Me ha gustado Las tierras arrasadas. Forma parte de esos libros que centran el foco en realidades incómodas que preferimos no mirar. Y lo hace sin el brillo del celuloide, sin buscar un héroe que todo lo arregle, porque las cosas son así, y así es como Monge las relata.Escalofriante. Necesario. Y además, un buen libro, potente.

     Ahora que se acercan las vacaciones, tengo curiosidad por saber si elegís algún tipo de lectura específica para este periodo.

     Gracias.

lunes, 19 de junio de 2017

El cielo es azul, la tierra blanca. Hiromi Kawakami


     "Oficialmente se llamaba profesor Harutsuna Matsumoto, pero yo lo llamaba maestro."

     No me suelen gustar las historias de amor, pero intuía algo más en esta novela. Por eso me atrajo. Y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El cielo es azul, la tierra blanca.

     Conocemos a Tsukiko na mujer soltera de 38 años que lleva una vida solitaria, sin amor. Un día se encuentra en una taberna a su maestro de japonés de la escuela y juntos comienzan a compatir vidas y soledades, experiencias: la mujer que se va, el compañero que se quiere acercar... sin saber que eso les va acercando a ellos.

     Resulta interesante que este libro esté escrito por una mujer ya que plantea situaciones peculiares de la sociedad japonesa. La protagonista es una mujer, por un lado liberada, que admite sin ningún problema su soltería, la pasión laboral sin importarle no tener tiempo ni ganas para el amor, y también su afición al sake que la lleva por tabernas en las que apenas comenta que haya mujeres. Una mujer liberada que se rebela contra algunos actos sociales, como el momento en que se turba al negar el acercamiento de un hombre de su edad, pero que sin embargo sucumbe al maestro con el que se encuentra. Sucumbe porque retrocede en todo lo ganado, y lo hace desde esa primera persona, ya que ella es la narradora. Desde los regaños mínimos, como el no saber servir la bebida, hasta temer ofender al hombre al que acompaña en un punto que oscila entre el respeto y el bajar la cabeza más que la mirada. Hay una suerte de rebeldía latente en la historia que lucha con el costumbrismo centenario que resulta francamente interesante.

     La novela en sí habla de esos encuentros que pasan por casuales y que tienen dos personas que parecen negarse la amistad que va aflorando entre ellos, ya que están acostumbrados a vivir en una soledad que reivindican pese a que ya dependan uno del otro. Dos personas que, narrado en la voz de ella, se añoran cuando están un par de días sin verse, y que descubren los sentimientos que pueden aparecer entre ellos, con más extrañeza que ilusión y, sobre todo, con mucha precaución, no sabemos muy bien si porque les asusta a ellos o porque temen asustar al otro. Y ello viene contado de la mano de Hiromi, que lo hace con las palabras justas, medidas como esos haikus que aparecen y desaparecen a lo largo de la novela. Da así la sensación de plasticidad, de hermosura en las letras, que parece ser habitual en la literatura oriental en la que el lirismo se desprende incluso de los títulos.
Una historia de amor, reza el subtítulo de esta novela. Y lo es. Quizás no al uso, no de la forma acostumbrada, pero si es una historia honesta. Más que del amor convencional, lo es del acercamiento, de las barreras, de los ciegos que ven y también de quienes no quieren ver, una historia de los primeros momentos y también de lo últimos, ya que la primera frase nos revela el final, inevitable, necesario. Porque hay historias de amor, que ganan al mirar atrás desde un futuro.

     El cielo es azul, la tierra blanca me ha parecido una novela hermosa, podría decir muchas cosas más, hablar de lo estático de algunas escenas, del ritmo lento, casi una cadencia, pero prefiero quedarme con lo hermoso que cuenta, y también en la forma de contarlo. Echad un vistazo, es diferente.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 16 de junio de 2017

Mi maravillosa librería. Petra Hartlieb


     "Hemos comprado una librería. En Viena. Escribimos un email con unas cifras, ofreciendo una cantidad que no teníamos, y al cabo de unas semanas llegó la respuesta: acaba usted de comprar una librería... Hemos pujado con un dinero que no tenemos, y por una librería que está en una ciudad que no vivimos. Y la hemos conseguido. ¿Y ahora qué? Pues ahora tenemos que apechugar con el asunto."

     ¿Quién, de todos los lectores empedernidos que circulan y paran delante de este espacio, no ha soñado aunque sea en ficción, con tener una librería? Pues por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Mi maravillosa librería.

     Petra Hartlieb es una mujer normal, con familia y perro incluidos en el lote, que un día se enteró de que un negocio se ponía a la venta y decidió pujar. Y así, casi sin darse cuenta, o al menos sin haberlo reflexionado fríamente, se vio con una librería en una ciudad ajena a la suya, una deuda y un montón de trabajo por delante. Y esta es su historia.

     Poco sabía yo cuando estuve en Hartiebs Bücher, en Viena, que tiempo después iba a leer su historia en este amable librito de Periférica. Y supongo que poco sabía su autora cuando visitaba la ciudad, que se iba a encontrar como poseedora de una librería que se ha abierto con los años un hueco en el tejido cultural de esta gran ciudad.

     Comenzaba diciendo, y es así, que casi cualquier lector empedernido ha fantaseado alguna vez con tener una librería y convertirse en una suerte de Mendel capaz de recomendar el libro perfecto a cada lector, o haber leído al menos cada título por el que le preguntan. Y esta es la historia de quien tuvo que hacer realidad ese sueño. Y no, no estamos ante uno de esos libros de amor a la literatura, o pan y libro, en la que solo importa la satisfacción de recuperar un incunable o conseguir tal o cual título. Esta vez de lo que se trata es del proceso para formar una librería, narrado de una forma amable y sin esquivar algunos temas periféricos para el argumento, pero vitales para la vida de cualquiera. Es fácil, supongo, contar la vida con una sonrisa cuando ha pasado ya todo, las luchas y, aunque no lo diga, las noches de insomnio y vértigo, y ese es justo el tono que decide adoptar Hartlieb en esta novelita. Desde la aceptación que relata un poco rápida, hasta el banco que les otorga el dinero sin problema, pasando por la mudanza, las noches en casas ajenas, y la ausencia de tiempo que dedicar a la familia (tema que no suele presentarse en los libros, pero sí en la vida cotidiana de cualquiera que trabaje), la autora parece no despegar la sonrisa del lápiz en ninguna de sus líneas. Da además, la dosis de realidad de quien busca empleados, y la literaria de quien deja nombres y alguna que otra anécdota con la que calmar la sed de esos lectores que se ven atraídos por este tipo de títulos como polillas a la luz.

     Pese a contar una historia real y poder visitar el lugar si se visita la ciudad, no he conseguido despegarme una cierta sensación de fábula, precisamente por ese tono que deja fuera disgustos y contratiempos serios que hubieran borrado el aire positivo de la historia. Y es esa amabilidad la que provoca que uno no se detenga en su lectura y, en mi caso, bucee en las carpetas de fotos hasta encontrar aquella en la que aparece en el interior de una librería que un día visitó y hoy, sin haber sido buscado, estaba leyendo.

     Mi maravillosa librería es una novela entretenida y amable para amantes, y no tanto, de los libros.

     Y  vosotros, ¿alguna vez habéis soñado con tener una librería?

     Gracias.